El libro de la selva

Si te gusta compártelo...Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Pin on Pinterest
Pinterest
Email this to someone
email

Había una vez, según una leyenda india, un niño que fue amamantado y criado por una familia de lobos. Negrita, una pantera, lo encontró un buen día envuelto en unos viejos pañales y lo llevó a la madriguera de los lobos.

-Señora Luba, como usted acaba de tener cachorrillos podrá criar a este cachorro de hombre que me he encontrado en la selva, ¿verdad?

La familia lobuna estuvo de acuerdo y con ellos se quedó;  Negrita vigilaba  a Mowgli, como llamaban al niño, para que no le ocurriera nada malo. Así pasaban los años y el cachorro de hombre tenía ya diez, y era un chico fuerte y listo.

-Pues claro Mowgli, móntate sobre mis espaldas, hoy vamos a dar un paseo muy largo……………

El largo paseo que pensaba dar la pantera, era llevar al niño al poblado de hombres más cercano que estaba situado a la orilla de un río, fuera de la selva. Había llegado a la conclusión de que el niño ya no podía vivir por más tiempo en la madriguera de los lobos y muy a su pesar, mamá loba, tuvo que reconocer, que era lo mejor para Mowgli.

-¡Jo, Negrita!, hoy dura mucho el paseo, ¿Cuándo llegamos? Estoy muy cansado.

Anduvo perdido mucho tiempo. En una ocasión, una gran serpiente le paró a mitad del camino, y con su mirada hipnótica, ya había inmovilizado al pequeño…..Iba a engullirle cuando se presentó Negrita, que había seguido el rastro de Mowgli.

Un elefantito chiquitín que iba en la cola de la formación agarrado con la trompa a la cola de su mamá, se puso a jugar con Mowgli, que había descendido del árbol.

-De repente se encontraron con Baloo, un oso muy bobo. Él le enseñaba muchas cosas..

-¡Qué asco! Yo no quiero hormigas, pican y hacen cosquillas, además huelen mal.

-Si te pican te rascas contra el tronco de un árbol, mira, mira como hago yo, ¿ves?
Negrita, que seguía de cerca las andanzas de Mowgli, pensaba:

-Pues sí que le vas a enseñar bien, no me alejaré mucho por si acaso.

-Pues claro que quiero, a mí me gusta ser amigo de todos los animales de la selva.

A lo largo del camino también se apareció el tigre que quería comerse a Mowgli.. pero cuando el tigre se vio con las ascuas chisporroteándole en la cola, emprendió una veloz carrera y nunca más se le volvió a ver por aquel lado de la selva. En ese momento apareció Negrita que se acercó a Baloo que estaba en el suelo

Negrita, vamos a jugar como todos los días ¿Quieres?

Negrita explicó a Mowgli a dónde se dirigían.

-Pues, yo no quiero ir, yo quiero quedarme en la selva con los lobos y contigo.

-Pero Mowgli, piensa, ya no puedes estar más tiempo…….

-Pues yo no voy, ya está…

De un salto se bajó de Negrita y a todo correr se internó en la selva.

-¡Asquerosa serpiente! ¡Suéltale ahora mismo!

Y dando un zarpazo a la serpiente en su cabezota, ésta soltó su presa al tiempo que se alejó refunfuñando…..

-¿Qué ha pasado Negrita?

-¿Qué ha pasado? Pues que la serpiente te había dormido y ya iba a engullirte…..Menos mal que he llegado a tiempo, que sino…….Anda, vamos a subirnos a ese árbol para dormir un poco, que se ha hecho tarde.

-Bueno, pero yo no quiero ir al poblado de hombres……..

-Cállate y duerme….Ya hablaremos mañana de eso….

Pasaron la noche en la copa del árbol, y a la mañana siguiente…….

-¡Ei, hop, ei,!, ¡Ei, hop, ei,!, ¡Ei, hop, ei, Aro! Un, dos, tres, cuatro, pero un, dos, tres, …..¡Altoooooo! ¡A ver esas filas, marcar bien el paso!

-¡Esa cola, silenciooooo! ¿Es que no saben que en la formación no se habla? ¡A callar!……¡De frente….! Un, dos, tres, cuatro,… ¡En la esfera militar…!

Los elefantes se alejaron desfilando y marcando el paso, lo que aprovechó Mowgli para  escapar, Negrita corrió tras él,…. tan alocadamente corría que al rodear una piedra lo encontró con Baloo y tras las protestas de Mowgli, Negrita cedió y el niño se quedó a vivir con el oso bobo, aunque Negrita seguía vigilando al pequeño.

-Si quieres coger un coco, das un culetazo así a la palmera y….ves, para abrirlo no tienes más que darle fuerte contra tú cabeza……así.

Mowgli trató de imitar a Baloo pero…….

-¡Ay! joooo, que duro está….mira que chichón me ha salido.

-Oye he tenido una idea……vamos a bañarnos…

-Pero si yo no sé nadar…

-No importa yo me tumbo panza arriba, así, ¿ves? Anda, salta sobre mi barriguita, ¿jajaja eso es, jajaja qué divertido!

Los dos amigos lo pasaban en grande, chapoteaban, jugaban con el agua, se hacían mil diabluras y eran felices.

-“…No quiero irme al poblado, siempre he vivido yo aquí, es más bonita esta vida, buscar mi comida, jugar y reír”.

Así, cantando y jugando, se dejaban arrastrar por la corriente hasta que llegaron a un remanso donde quedaron parados en la arena de la orilla. Lo que ellos no sabían era que el terrible tigre Tigerkan, un enorme tigre de bengala, devorador de hombres, hacía rato que los seguía por la orilla, este tigre tenía obsesión hacia Mowgli, y había jurado devorarlo, sólo esperaba una oportunidad. Tumbados en la arena, se quedaron dormidos, al cabo de un tiempo Mowgli despertó.

Al cabo de un rato…

-¡Jo, tigre! ¡Qué susto me has dado!

-Vaya, vaya, al fin te encuentro, ¡y que no tenía yo pocas ganas de pescarte…….!

-Pues habrás de saber que no te tengo miedo…

-¡Que no tienes miedo del gran Tigerkan….! ¡Imposible!

-Pues es verdad, no te tengo miedo.

El devorador de la selva, abrió su boca dejando ver sus afilados colmillos al tiempo que con sus aceradas uñas, hacía profundos surcos en el tronco de un árbol.

-Pues has de saber que voy a devorarte. Sin embargo para divertirme un poco más contaré hasta diez.

Cuando terminó de contar, se volvió y se dio de bruces con el oso que tras su corpachón, escondía al pequeño Mowgli. Entablaron feroz combate; aparecieron unos buitres y ayudaron a Baloo. Durante la pelea, el cielo se fue encapotando y no tardó en aparecer el rayo seguido del estruendo de los truenos. Un rayo precisamente, prendió fuego a un frondoso árbol. El jefe de los buitres dijo a Mowgli:

-Aprovecha la ocasión, Mowgli, pues el fuego es lo único que los tigres temen, coge una rama ardiendo y átasela a la cola, nosotros le distraeremos.

El malvado tigre Kan estaba recobrando la conciencia. Mowgli cogió una rama ardiendo y se acercó al tigre que trataba de librarse de los picotazos y aletazos que le propinaban los buitres, y rápidamente se la ató a la cola.

Cuando terminó la pelea apareció Negria y convenció a Baloo que Mowgli o podía quedarse con ellos en la selva, no er un buen lugar para el niño.

Y sin decir nada a Mowgli, de hacia donde se dirigían, se encaminaron al poblado que no estaba lejos, cuando iban a llegar, vieron a una niña que estaba en el río llenando un cántaro de agua.

-Anda, ¿y tú quien eres que no te he visto nunca?

-Me llamo Nenúfar, y soy una niña, ¿es que no has visto nunca a una niña?

-Pues no, ¿ y qué haces aquí?

-¡Anda! Que pregunta más tonta, ¿no lo ves? Llenando un cántaro de agua.

-¿Me dejas que te ayude?

-Pues claro, ven y conocerás a mis hermanos.

Y así charlando, charlando, Mowgli se adentró en el poblado, mientras, Negrita y Baloo se miraron entre ellos y se guiñaron un ojo, como diciendo “misión cumplida”, y despacito, despacito, se internaron en la selva, dejando a Mowgli entre sus compañeros de raza, que era donde debía estar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *