Actividades autoestima

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Las siguientes actividades de autoestima se pueden realizar y solos, o si es posible, mejor realizarlos y compartirlos con uno o varios compañeros/as.

La racha de apreciación

Estas actividades de autoestima consisten en encontrar cualquier cosa que tenga algo de valor. Me propongo encontrar al menos 21 cosas que pueda apreciar. Si puedo las escribo.

La intención es que yo logre cambiar mi manera de ver la vida y aprecie cada vez más y desprecie cada vez menos.

A.- Puedo sentarme en mi cuarto y observar lo que me rodea.

“Me gusta esta cama, disfruto este silencio, me gusta como ladra aquel perro,…”

B.- Puedo apreciar a una persona en su presencia o su ausencia.

“Me gusta tu sonrisa, aprecio cómo te vistes, valoro mucho lo que me dijiste aquella vez, eres honesta, simpática y linda…”

C.- Escribo una lista de las cosas que aprecio de mí mismo.

“Soy responsable, me gusta mi pelo, soy capaz de amar, soy bueno en las matemáticas,…”

Te veo la esencia

Esta actividad consiste en escribir y describir a una persona. Podemos realizarlo bien estando ella delante o solos para luego transmitirle lo que hemos sentido.

Es importante que el clima en el que estemos realizando la actividad esté tranquilo y calmado, que podamos adentrarnos y conocernos también a nosotros mismos mientras pensamos en los demás.

La lista

La actividad trata de realizar una lista de nueve momentos en mi vida en que he tomado una decisión, asumiendo el control de mi vida.

“Aquella vez que le dije a mi padre que yo quería dejarme crecer la barba, cuando elegí cambiar de carrera; cuando me alejé de mis…”

¿Puedo recordar la emoción que sentí en cada uno de esos momentos? ¿Puedo permitirme sentir esa emoción ahora – sentirme así en este instante?

Si me siento bien he identificado algo bueno. Si me siento mal, lo suelto y busco otro ejemplo que me haga sentir bien. Lo importante es traer al presente esas emociones tan positivas.

La vida de mis sueños.

Este es un proyecto que todas las personas deberían hacer varias veces en su vida. Lo ideal es realizarlo solo, en un ambiente tranquilo para poder relajarnos y sacar los sentimientos. El cartel consiste en hablar y escribir sobre:

  • La apariencia de mi cuerpo físico
  • Mi condición física – resistencia, flexibilidad, etc.
  • Mi estado de balance – salud
  • Mis relaciones: pareja, padres, hijos, familia, amigos
  • Mis relaciones laborales
  • Mi trabajo o estudio
  • El dinero
  • Mi éxito
  • Mi autoestima
  • Mis emociones
  • Mi capacidad mental
  • Mi crecimiento personal
  • Mi crecimiento espiritual

Es insospechado todo lo que genera este ejercicio de autoestima.

Mañana sorprenderé a tres personas.

Mañana voy a decirles algo maravilloso a tres personas que no esperan nada de mí. Es importante que nos escribamos en una hoja lo que queremos decir y al día siguiente poder hablar con esas personas.

“A mi hija la abrazaré y le diré que la quiero, que deseo lo mejor para ella y que me disculpe por las veces que la he hecho sentirse mal…”

Lo extraordinario de estas actividades de autoestima es que en minutos logro elevar el nivel de vibración de quienes reciben mi aprecio. Les transformo el día y dejo una huella imborrable. Pero más impresionante aún es el efecto que esto tiene en mí.

Me gusta

Describo nueve cosas que me gusta mucho hacer y me explico las razones por las que me voy a permitir hacerlas más.

“Me gusta muchísimo andar a caballo. Me lo voy a permitir más porque me hace sentir libre, disfruto el aire, el sol y la naturaleza, es un buen ejercicio, me relajo y olvido el mundanal ruido. Lo voy a hacer más porque me gusta, me da la gana y me lo merezco…”

Esto es transformación en vivo. Esta práctica me va a generar beneficios valiosísimos.

Los sueños

Describo nueve momentos en que he realizado un sueño – pequeño o grande – y la emoción que sentí al verlo realizado.

“Cuando a mis seis años ahorré durante seis meses para comprarme el carrito de baterías. Recuerdo que dormía con él, lo limpiaba tres veces al día y hasta lo puse a subir platos en la cocina. Me sentía completo, feliz, realizado…”

¿Puedo permitirme sentir esa emoción ahora, en este instante? ¿Puedo sentir esa energía y soñar algún sueño ahora y fácilmente alcanzable?

Dejar ir, soltar, aflojar, liberar.

Describo nueve momentos en mi vida en que he dejado ir algo y me he sentido liberado. La intención es que la sensación de libertad, de liviandad, de soltura la pueda recrear en este instante.

“El momento en que solté un trabajo muy bien pagado y de mucho prestigio, para recuperar mi paz, mi libertad y la flexibilidad de horarios….”

Este ejercicio de autoestima me permite re-crear en el presente la sensación de libertad, de fortaleza interior y de desapego tan importante para elevar mi autoestima.

¿Puedo imaginar que soy capaz de liberarme de otras cosas que me atan o limitan en este preciso momento? ¿Puedo permitirme imaginar cómo me voy a sentir cuando suelte todo eso?

Hablando con mi niño interior.

Voy a imaginar que puedo sentarme con mucha tranquilidad a hablar con el/la niñ0 que fui a los 2, 4 y seis años.

Voy a darle mucho cariño, a escuchar sus hazañas y sus penas. Con paciencia y amor le presto toda mi atención.  Lo abrazo cuando me cuenta sus congojas o frustraciones y lo felicito por sus logros. Lo estimulo a que me cuente lo que más le gusta. Nos reímos juntos, me abro a escuchar sus confidencias y le prometo aprobación incondicional.

Quiero darle mucho amor, quiero que sienta esperanza, que confíe en que la vida puede ser maravillosa.

Es fundamental que mi aporte sea alegre, esperanzador, amoroso, de aumentar la confianza y de fortalecerlo y liberarlo. Si logro que mi niño interior sane algunas heridas y mejore sus actitudes en algunos aspectos, estoy trabajando por el bienestar de ambos.

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