Gymkana «El libro de la selva»

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Este juego está pensado para cuatro equipos, cada uno empezará por una prueba diferente para que no tengan que esperar y se aburran. Se dará un mapa o listado con el orden que tiene que llevar cada uno. El objetivo es conseguir el primero los 10 fragmentos del texto.

Prueba nº 1: Descifrar un mensaje en 1 minuto.

«Volviose, entonces, el gran oso pardo, para decirle a Bagheera cómo había pedido a Hathi, el Elefante Salvaje, que sabe todas estas cosas, que le dijera las Palabras Mágicas, y como Hathi llevó a Mowgli a una laguna para obtener de una serpiente de agua la Palabra que sirva para todas las serpientes porque Baloo no podía pronunciarla; finalmente como Mowgli podía considerarse a salvo de todas las eventualidades que pudieran presentársele en la Selva, porque ni serpientes, ni pájaros, ni fieras le causarían el menor daño»

Cada grupo recibe un papel en el que está escrito un mensaje, se trata de descifrarlo en el menor tiempo posible, teniendo en cuenta que letras y palabras están en desorden.

MENSAJE: «Baloo enseñó a Mowgli las palabras mágicas de la Selva. Seguramente vosotros ya conocéis las Palabras del pueblo cazador: «Tú y yo somos de la misma sangre» Pero, y ¿las del pueblo de las serpientes? Fijaros bien, están escritas debajo, solo que un poco enrevesadas. Se trata de poner en orden las letras de cada palabra y después ordenar las palabras para formar la frase. Es muy fácil.

«A IRRAET OY AL PERNECMETOSE UT Y»

(Tú y yo pertenecemos a la tierra)

 

Prueba nº 2: Gusto-olfato

Como sabéis en la selva es muy importante saber hacer uso de los sentidos y sus habitantes procurando desarrollarlos al máximo, principalmente el olfato y el gusto. ¿Os imagináis un lobo sin olfato?, le sería realmente difícil seguir la pista de las piezas al cazar. También Mowgli aprendió a servirse de los sentidos en la dura vida de la selva. Baloo y Bagheera le ayudaron a educarlos, porque saber seguir un rastro sólo por el olor del animal perseguido o distinguir entre todas las plantas de la selva cuál es la buena para comer requiere mucho entrenamiento.

Con los ojos vendados los lobatos han de reconocer por el olor y el sabor seis cosas (aceite, vinagre, vino, agua azucarada, coca-cola, leche…todo ello en vasos de plástico). Cada uno dispone de 30» por prueba.

 

Prueba nº 3: Carrera de obstáculos

«La agilidad es un factor muy importante para la vida en la selva. Mowgli sabía esto y por eso se preocupó desde muy pequeño de estar siempre fuerte y bien preparado. Sus correrías por la selva le enseñaron a salvar toda clase de obstáculos. Dice el «Libro de la Selva»: «Sabía el muchacho trepar a los árboles casi también como andar, y nadar casi con igual habilidad que correr…»

Hacer en el menor tiempo posible el siguiente recorrido: subirse a un árbol, carrera sorteando árboles, arrastrarse por el suelo sin tocar una cuerda bajita….parecido a una pista americana.

 

Prueba nº: «La caza de Kaa»

Ya sabéis que Mowgli fue raptado en una ocasión por los Bandar-Log quienes lo llevaron hasta las Moradas frías. Enterados Baloo y Bagheera acudieron a salvarlo llamando en su ayuda a Kaa, la serpiente pitón tan temida por los monos. «Hundíase la luna tras las colinas, y las filas de monos, temblando de miedo, agrupados sobre los muros y las almenas parecían entonces la rota y movible olla de aquel escenario. Baloo dirigiose a la cisterna para beber; Bagheera comenzó a alisarse la piel, y Kaa se deslizó hasta el centro de la terraza, cerrando la boca con sonoro chasquido que atrajo las miradas de todos los monos.»

Cada grupo dispone de una cartulina en que está dibujado un «laberinto». Se trata de encontrar el camino que deben seguir Baloo, Bagheera y Kaa para llegar lo antes posible a las Moradas frías.

 

Prueba nº: Los Bandar-log

Dice Baloo hablando de los Bandar-log a Mowgli: «El pueblo de la selva los tiene desterrados de su boca y de su pensamiento. Son muchísimos, malos, sucios, desvergonzados, y desean si es que puede decirse de ellos que tengan un deseo fijo, llamar nuestra atención. Pero nosotros no les hacemos caso, ni siquiera cuando arrojan sobre nuestra cabeza nueces e inmundicias» Ningún lobato quiere parecerse a los Bandar-log, y no les hace caso, ni siquiera cuando, como en este caso tiran «nueces» sobre uno, mientras pasa un madero.

Atravesar un madero mientras el resto del grupo, convertidos en monos por un momento bombardean al que pasa con una lluvia de «bolitas de papel», neoprenos, sacos de dormir…

 

Prueba nº6: Pasar un puente mono

«Mowgli no pudo menos que deleitarse de aquella loca carrera, aunque los trozos de tierra que vislumbraba allá abajo lo aterrorizaban, y aquel pararse y partir de nuevo, al fin de cada balanceo en el vacío, le tenía con el alma en un hilo.

Evidentemente Mowgli estaba acostumbrado a subir a los árboles a gran altura y balancearse en sus ramas, saltando de uno a otro; pero nunca a tanta altura, ni con tanta velocidad como en aquella ocasión en que lo raptaron los monos, verdaderos maestros de este arte de andar por los árboles.

Pasar colgado de pies y manos, y sin caerse, un puente de una sola cuerda, de 3 a 4 metros, tendida entre dos árboles.

 

Prueba nº 7: Las lianas

«Si los Bandar-log eran despreciados por los demás pueblos de la selva, uno de los motivos era su falta de organización. Siempre estaban a punto de tener un jefe, de poseer usos y leyes propias, pero nunca lo lograban, porque de un día para otro se les borraba de la memoria,,, Vosotros vais a demostrar que sois capaces de organizaros y que no sois como ellos.

Todos los participantes del gupo, menos uno, se colocan, con los ojos vendados, uno detrás de otro, con las manos apoyadas en los hombros del anterior. Al final se colocará el que tiene los ojos destapados. De esta forma han de caminar hasta un objetivo cercano (15 m), donde recogerán un pañuelo colgado, volviendo al punto de partida. Todo ello bajo las indicaciones del que ve.

 

Prueba nº 8:

Sobre el llano que se extendía a la orilla opuesta, la hierba erguida, se había muerto, y quedaba como momificada. Las trilladas pistas del ciervo y del jabalí, todas en dirección al río, habían rayado la descolorida llanura con polvorientas ramblas, abiertas en la hierba de tres metros de altura…

Este era el aspecto del río Waigunga en los tiempos de la gran sequía, pero su aspecto normal solía ser muy distinto, cuando la lluvia regaba la tierra regularmente. Seguramente, vosotros sabréis representarlo, utilizando elementos naturales, como ramitas, hojas, piedras…

En dos minutos deberéis de camuflaros entre piedras, ramas y que no se os vea ni un pelo.

 

Prueba nº 9: El neumático

En las estaciones buenas, cuando el agua era abundante, los que iban a beber al río Waigunga, lo verifican arriesgando la vida, y este riego contribuía, en no pequeña parte, al atractivo de las excursiones nocturnas.

Pasar a través de un neumático, colgado a cierta altura, yendo a parar al suelo previamente ablandado. El que lo pase bien, tendrá como premio un vaso de refresco.

 

Prueba nº 10: Los ladrillos

En las estaciones buenas, cuando el agua llenaba el cauce del Waigunga, era preciso nadar muy bien para poder atravesarlo. Pero ahora, en plena sequía  se podía cruzar fácilmente con un poco de habilidad y de equilibrio.

Unos ladrillos o unas piedras diseminadas por el suelo, dentro de unos límites. No se puede poner el pie en el «agua»

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