Dinámica de comunicación

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Mensajescomunicacion

Objetivo:

Valorar la importancia de unas condiciones mínimas para que la comunicación

sea posible. Fomentar conductas de cooperación.

Desarrollo:

Se divide el gran grupo  en 4 subgrupos que se sitúan en los extremos de una cruz. Cada subgrupo elige un/a representante. Este/a se coloca detrás del subgrupo opuesto. A cada representante se le entrega un mensaje que transmitirá su grupo

A una señal, los representantes mandan su mensaje. Cuanto más griterío, mejor.

Evaluación:

Valoración del proceso. Dificultades surgidas. ¿Cómo se solucionaron?

 

TEXTO

Vivía una vez en un  pueblo una mujer  mayor, de estas que no eres capaz de saber los años que tienen, bastante fea, soltera y tenía una casa vieja, de esas de  piedra, medio cayendo y estaba una tarde de invierno haciendo calceta al pie del fuego, muy tranquila, cuando de repente, sintió un estruendo tremendo en la a chimenea y rodeada de una nube de humo, aparece delante un hada, pero una hada como las de las películas, con palo con estrella y todo, la mujer quedo pasmada

TEXTO

El hada le dijo a la vieja:

–       Pero venga mujer, pareces tonta, no ves que soy tu hada madrina. Venga, pídeme los tres deseos, pero pídelos ya, ¿no ves lo atrasada que ando que no tuve tiempo de venir a verte antes? ¡Venga!, pide algo.

La mujer medio pasmada acertó a decir:

–       Bueno si mi arreglases la casa, que esta casi cayendo…

–       ¡Ya está! Pide otro, pero ¡date prisa!- y tocó con la varina en la  pared y, de golpe, aquella casina vieja  se convirtió en una  casona de piedra impresionante.

 

TEXTO

Hace muchos años sentí contar este cuento a un cuentista gallego, que me pareció genial pero del que no he vuelto a saber nada.

El cuento trata de las profundidades de la mente humana, de las cosas que nos pueden pasar. El cuento es pequeño pero seguro que os va a gustar.

Había una vez en un pueblo de esos separados de los caminos, un señor que estaba casado y tenía varios hijos. Era muy trabajador y honrado y con muchos esfuerzos iba sacando la familia adelante. Era un hombre serio, sus opiniones eran tenidas en cuenta por sus vecinos.

Este hombre, que vivía como todos de trabajar la tierra, cuidar un poco de ganado y coger por el monte lo que el monte daba, frutos, madera, un buen día, sin saber por qué, de repente entró en casa corriendo, a guardarse detrás de su mujer, porque según él lo atacaban las gallinas.

 

TEXTO

Claro, aquello había que arreglarlo, no podían seguir así. Entonces decidieron llevar al hombre al médico. Cuando habló con él, después de unos minutos el doctor se dio cuenta de que no había forma de sacarle de la cabeza que era un grano de maíz y que cualquier gallina le podía comer. Decidieron llevarlo a hacer un tratamiento a una clínica psiquiátrica.

Seis meses estuvo a tratamiento. Al principio la cosa sucedía así:

–       ¿Quién es usted, don Juan?

–       ¡Yo soy un grano de maíz!

–       No, hombre, no, usted es una persona, usted no es ningún grano de maíz.

Con el paso del tiempo, la cosa mejoró un poco:

–       ¿Quién es usted, don Juan?

–       Bueno yo soy Juan y soy también un grano de maíz

De ninguna manera, hombre, usted es don Juan y solo don Juan

TEXTO

–       El hombre estuvo a tratamiento psiquiátrico seis meses.

Al cabo de los seis meses la cosa quedó clara:

–       Vamos a ver: ¿quién es usted?

–       Yo soy Juan

–       ¿seguro?

–       Si, si, yo soy Juan

Como se veía que el tratamiento daba resultado, decidieron darle de alta.  Al despedirle le preguntaron:

–       ¿quién es usted?

–       ¿Quien voy a ser?, soy Juan

–       Muy bien ya está curado, así que se puede ir a casa.

Juan cogió sus cosas, pero al traspasar la puerta, pareció como que le entraban las dudas. Echó a andar y cuando llevaba como veinte pasos caminados, se dio la vuelta y preguntó:

–       Oiga, yo ya se que no soy un grano de maíz, pero ¿lo sabrán las gallinas?

¿Qué he dicho?

Desarrollo:

  1. Explicar al grupo clase en consiste la técnica de repetir. No es necesario repetir cada palabra que dice la persona, pero hay que estar seguro de haber comprendido los puntos principales, expresándolos con tus propias palabras.
  2. Los participantes jugarán a “Qué dije”?. En este juego, cada uno tiene un turno para hablar, pero antes de que cada uno lo haga debe repetir lo que acaba de decir la persona que ha hablado previamente.
  3. Se plantea a los alumnos una pregunta. Las personas que quieran contestar a la misma lo harán por turnos, pero antes de dar su respuesta o plantear su opinión deberán repetir lo que haya dicho su compañero/a. Este confirmará que ha entendido correctamente lo que él quería expresar.
  4. Las respuestas a las preguntas deben ser largas, se pide a los alumnos que reflexionen previamente. No sirve decir, por ejemplo: “si fuese un animal sería un leopardo porque corre mucho”. Tienen que decir por qué a ellos les gustaría correr mucho.
  5. Posibles preguntas o cuestiones a resolver:

Tu clase ha recibido 600 euros, ¿cómo queréis gastarlos?

Si pudieras ser alguien famoso ¿qué persona te gustaría ser y por qué?

Si pudieras pedir un deseo ¿qué desearías y por qué?

Si pudieras ser un animal ¿qué clase de animal serías y por qué?

EVALUACIÓN:

¿Han participado todos los alumnos?

¿Han sido capaces de respetar los turnos de intervención?

¿Han repetido correctamente los mensajes emitidos por sus compañeros?

¿Los alumnos entienden la utilidad de la técnica de repetir?

¿Han sido capaces de expresar correctamente sus deseos, intereses y sentimientos?

¿Qué le dirías?

Objetivos:

  • Practicar técnicas de escucha activa
  • Diferenciar entre preguntas abiertas y preguntas cerradas
  • Conocer las 12 típicas o las doce respuestas habituales que solemos dar cuando alguien nos cuenta algo y que nunca se deben utilizar en mediación.

Desarrollo:

Se divide al grupo en subgrupos de un mínimo de dos personas.

A cada grupo se le da una de las siguientes situaciones.

Los participantes deberán decidir como continuarían la conversación con su interlocutor, intentando que este se sienta escuchado y aporte más información sobre la situación.

Una vez que decidan como van a mantener la conversación, cada grupo hará una simulación para que los demás puedan verla.

Evaluación:

Es importante que los participantes cuenten como se han sentido, qué dificultades se encontraron.

¿Fueron capaces de escuchar activamente sin juzgar, aconsejar, interrogar, interpretar, etc…?

SITUACIONES

  • Estoy harto de mis compañeros de clase. Se pasan el día metiéndose conmigo. Me han puesto un mote que me molesta mucho y todo el día me lo repiten. Debería solicitar que me cambiasen de grupo pero no quiero parecer un cobarde. Además sería peor, tendría que soportarlos en el recreo. Los odio. Voy a hacer todo lo posible para que me expulsen del instituto.
  • No estoy dispuesta a soportar más a este alumno en clase. Es imposible dar una clase normal, además está constantemente faltando al respeto e incumpliendo las normas del centro. Solicito que se le abra expediente y que se le cambie de centro.
  • Este niño me trae de cabeza. Con esto de la adolescencia se ponen insoportables. Pasó de sacar buenas notas a suspenderlo casi todo y para colmo la tutora me llama cada dos por tres porque ha armado alguna en el instituto. Creo que lo voy a castigar a no salir en todo el mes.
  • Estoy muy preocupada por Pablo. Lo conozco desde que íbamos al colegio y se que le pasa algo. Intenté hablar con él varias veces pero no quiere saber nada. Se está volviendo un macarra y él antes no era así. Como siga así le expulsarán del instituto. No tengo ni idea de lo que quiere demostrar con esa actitud.
  • Este Pablo es la repera, siempre entra al trapo. Hoy tuvo follón con la tutora. Estábamos llamándole chino por detrás y como siempre se cabrea, cogió y tiró los libros al suelo en medio de la clase. La verdad es que con él tenemos la diversión asegurada y como nunca se queja todas las culpas van para él.

 

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